Los datos oficiales son incapaces de reflejar el auténtico avance de la epidemia - Sólo los casos más graves o los leves que han ido al médico quedan registrados por Sanidad
En otoño, y si el verano da tregua, probablemente España dejará de aislar cada caso de nueva gripe porque la propagación del virus H1N1 es rápida y se prevé que por esas fechas esté muy extendido. A ello pueden contribuir los contagios "invisibles". "Hay personas que tendrán o ya han tenido el H1N1 y ni se han enterado", explica Ferran Martínez, director de la Escuela Nacional de Sanidad del Instituto de Salud Carlos III de Madrid, el centro oficial para la confirmación de los contagios.
"No sabemos cuántos casos hay aparte de los contabilizados, pero no deben de ser muchos. España, con un sistema sanitario universal y fácil acceso, no es EE UU, donde la sanidad se paga, de modo que quien haya viajado recientemente a Norteamérica o haya tenido síntomas de gripe en esta época del año seguramente se ha acercado a la consulta", afirma Ildefonso Hernández, director general de Salud Pública del Ministerio de Sanidad.
Los dos expertos explican las dos caras de la epidemia: la visible, llamativa y fácil de medir, y la oculta, potencialmente más peligrosa.
Madrid a la cabeza
Desde que el pasado 27 de abril el departamento que dirige Trinidad Jiménez confirmara el primer positivo, el de un joven de Almansa (Albacete) que había visitado México, ya son 291 los casos. Las comunidades más afectadas son Madrid, Cataluña, Andalucía y Valencia, autonomías donde las actividades educativas, económicas o laborales implican una gran concentración de personas. De hecho, los principales focos se han dado en un cuartel y dos colegios de Madrid, que, con 160 infectados, según cálculos de este periódico, concentra el 55% del total.
"El domingo 31 de mayo mi hijo se levantó con fiebre. Ya sabía por algunas madres que había chavales con el virus, así que llamé enseguida al 112, le hicieron las pruebas y ha dado positivo", relata Teresa, madre de un adolescente afectado por el brote en el instituto Isaac Albéniz de Leganés (Madrid). Está tranquila. Su hijo está bien y "harto de estar en la habitación, de la mascarilla. Mata el tiempo con la PlayStation y el Messenger". No es el caso de la hija de Loli, que tuvo que ser hospitalizada porque la gripe se le complicó con una neumonía. "Pero el 99,9% de los chicos contagiados tiene una gripe leve. La gente se pone peor con la normal", dice.
Se prevé que la vacuna esté disponible en otoño y garantice el suministro para el 25% o 30% de la población (el mismo porcentaje que se vacuna cada año contra la gripe estacional). Pero hay dudas al respecto. "¿Esa vacuna será 'además de' o 'en lugar de' [la que se fabrica para la gripe de cada invierno]? Los laboratorios quieren vacunas polivalentes, que valgan tanto para la nueva gripe como para la común. Pero no está claro que puedan producirlas. Y si no son polivalentes, la vacunación tendría que ser doble. De modo que la siguiente duda es si finalmente cada una de esas vacunas tendrá capacidad de cubrir al 30% o sólo al 15% de la población, si habrá para todos, y a quiénes se inoculará entonces", se pregunta Manuel Oñorbe, ex director general de Salud Pública. "La capacidad de producción está aumentando rápidamente porque va a ser necesario. Es prematuro anticiparse a una situación en la que igual la gripe estacional no coincide con la nueva gripe o ni siquiera es preciso vacunar a tanta gente", dice Ildefonso Hernández.
Los expertos consultados consideran que los protocolos han funcionado correctamente y no tendrían por qué dejar de hacerlo en los próximos meses. Y que ha habido una buena coordinación entre el Gobierno central y las comunidades autónomas.
Teresa y Loli han echado de menos, sin embargo, más información. "Sobre el 20 de mayo mi hijo me pregunta si se queda en el instituto o se va a casa, porque se rumorea que hay más contagios además de los dos hermanos origen del brote. El instituto dice que todo está controlado y que no tienen más información ni ninguna orden de cerrar el colegio o algunas aulas. El lunes 1 de junio la ministra informa de dos casos confirmados y nosotros sabíamos que ya había 25. Al tapar el asunto crees que pasa algo", comenta Teresa.
"Cuando se dan epidemias de este tipo, hay que distinguir dos niveles: el profesional, más frío pero también más ponderado por conocer a fondo el tema, y el de los familiares de los afectados, que viven la situación con gran angustia, miedo e incertidumbre", dice Ferran Martínez. "Una cosa es el manejo de las situaciones individuales -si un niño está infectado habrá que aislar a parte del grupo y analizarlo- y otra la información al conjunto de la población, que está bajo el reglamento sanitario internacional y que exige datos rigurosos, confirmados del laboratorio de referencia", apunta Hernández.
"Es el eterno debate de la graduación exacta de los problemas de salud de alcance mundial. Las enfermedades transmisibles por vía respiratoria, en el imaginario colectivo, son más susceptibles de despertar miedo, cuando son mucho peores enfermedades como la malaria o el sida. Además, las primeras noticias sobre el H1N1 apuntaban a una aparente alta mortalidad de un virus nuevo ante el que no tenemos defensas previas, lo que disparó las alarmas", manifiesta Hernández, que resalta que hay que estar alerta, no bajar la guardia, pero "normalizar" una situación que, hoy por hoy, no es grave.
En opinión de Oñorbe, "nadie se apunta a quitar importancia a la nueva gripe. Evidentemente porque nadie sabe qué ocurrirá, pero quizás también porque, como dijo hace poco una responsable política europea, cualquiera que haga una declaración minimizando la nueva epidemia, si luego resulta ser grave, será colgado de los pulgares en la plaza del pueblo".
Un Saludo
C. Vera
Mis Historias y Poemas

junio 07, 2009
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