miércoles, 18 de marzo de 2020

Coronavirus: ¿qué le hace el covid-19 a tu cuerpo?

Aunque aún quedan muchas dudas sobre este nuevo virus que apareció por primera vez en la provincia central de Hubei en China hacia finales de 2019, se estima que el contagio se produce cuando aspiramos pequeñas gotas expulsadas a través de la tos o el estornudo de una persona infectada.



También cuando entramos en contacto con una superficie contaminada por el virus.

Conocemos también sus síntomas: cansancio, fiebre y tos seca son los principales, pero también algunos pacientes pueden tener dolores, congestión nasal, dolor de garganta y diarrea, según la página informativa de la Organización Mundial de la Salud.

¿Pero qué le hace exactamente el coronavirus a nuestro cuerpo? ¿Cómo lo infecta? ¿Y cómo queda nuestro organismo después de superar la enfermedad?

"El coronavirus es principalmente un virus respiratorio", le explica a BBC Mundo William Schaffner, profesor de Medicina Preventiva y Enfermedades Infecciosas del Centro Médico de la Universidad Vanderbilt, en Estados Unidos.

Por está razón, comienza infectando la garganta.

Cuando el virus entra en nuestro cuerpo -ya sea por los ojos, la boca o la nariz- "se sujeta a las células de la mucosa del fondo de la nariz y la garganta", dice el experto.



Gracias a sus proteínas en forma de lanza que sobresalen de la superficie, el coronavirus puede penetrar la membrana de estas células.

"Y una vez dentro de la célula, al igual que los demás virus, comienza a darle la orden de producir más virus".

Esta es la forma que tiene el virus de replicarse, ya que al ser un agente infeccioso microscópico acelular, solo puede multiplicarse dentro de las células de otros organismos.

Una vez que las copias están listas, salen de la célula donde se originaron, la destruyen y comienzan a infectar a otras células.

Cada virus puede crear entre 10.000 y 100.000 réplicas.​

"Cuando esto ocurre, el cuerpo se da cuenta de que el virus está allí y produce una respuesta inflamatoria para tratar de combatirlo", explica Schaffner.

"Por eso es que empezamos a sentir un poco de dolor de garganta y es posible que sintamos la nariz tapada".

Recorrido
"El virus se dirige luego hacia los conductos bronquiales (las vías respiratorias que llegan hasta los pulmones) y allí produce una inflamación en las mucosas de estos conductos".

"Esto causa irritación y por ello empezamos a toser", señala Schaffner.


Mientras esto ocurre, "aumenta la respuesta inflamatoria porque el cuerpo está peleando contra el virus, y, como consecuencia, aparece la fiebre".

En este punto es cuando empezamos a sentirnos mal y perdemos el apetito.

De acuerdo a un análisis de la Organización Mundial de la Salud basado en el estudio de 56.000 pacientes, el 80% de los infectados desarrollará síntomas leves (fiebre, tos y, en algunos casos, neumonía), el 14% síntomas severos (dificultad para respirar y falta de aire) y un 6% sufrirá una enfermedad grave (falla pulmonar, choque séptico, fallo orgánico y riesgo de muerte).

La situación puede empeorar si el virus "deja el conducto bronquial y llega a los pulmones, donde causa una inflamación (neumonía)".

"Si una porción suficiente de tejido pulmonar está afectada, al paciente le resultará más difícil respirar, porque no puede exhalar el 'aire malo' e inhalar el 'bueno'".

Cuando el cuerpo no puede recibir oxígeno suficiente, el paciente debe ser hospitalizado y posiblemente necesitará que lo conecten a un respirador.

Guerra

El problema no es solo la infección, sino la forma en que responde nuestro organismo para luchar contra ella, le explica a BBC Mundo Kalpana Sabapathy médica clínica y epidemióloga del equipo de salud global de la Escuela de Higiene y Medicina Tropical en Londres, Reino Unido.

"Para evitar que la infección secuestre nuestras células, nuestro cuerpo produce sustancias químicas que son bastante agresivas", indica.

En el caso de la neumonía, "crea congestión en los pequeños sacos de aire en la base de nuestros pulmones (alvéolos)".

Estas pequeñas estructuras son las que normalmente se llenan de aire, y a través de sus paredes se produce el intercambio gaseoso por el cual el oxígeno llega a la sangre, y de allí al resto del cuerpo.

"Pero si estos sacos están llenos de infección, combinada con la respuesta de nuestro cuerpo a esa infección, tienen menos capacidad para el aire", señala Sabapathy.

"Y si el cuerpo no recibe suficiente oxígeno esto da lugar a una falla respiratoria, y el corazón, al no recibir suficiente oxígeno a través de la corriente sanguínea, no puede funcionar".

Schaffner compara la respuesta inflamatoria con un conflicto bélico.

"Imagínate que es una guerra. Hay dos ejércitos que pelean entre sí, pero a veces las bombas lastiman a civiles. O pueden caer sobre el hospital, o el museo, pero no sobre el enemigo", afirma.

Es decir, la respuesta puede ser tan potente que acaba dañando el tejido donde se aloja el virus.

"Lo llamamos daño colateral. Es lo que puede ocurrir cuando la respuesta inflamatoria es tan vigorosa que se suma al problema de la neumonía (...)".

Esto significa que no hace falta que la infección se traslade a otra parte del cuerpo para que una persona infectada se encuentre en estado crítico.

Entonces... ¿puede el coronavirus propagarse también por otra parte del cuerpo?

De la nariz al recto

Según le explicó a The New York Times Amy Compton-Phillips, directora clínica del Sistema de Salud de Providence, en Estados Unidos, la infección puede propagarse desde la nariz hasta el recto.

Un estudio publicado en marzo en la prestigiosa revista The Lancet no es concluyente, pero también sugiere que el covid-19 "no solo es capaz de provocar neumonía, también podría causar daños en otros órganos como el corazón, el hígado y los riñones, así como en sistemas corporales como el de la sangre o el sistema inmunitario".

Según estudios que se han hecho sobre el SARS (síndrome respiratorio agudo grave), "primo" del covid-19, "pensamos que puede ir a otras partes del cuerpo", dice Schaffner.

Esto puede explicar en parte por qué algunos pacientes infectados han sufrido diarrea y dolores abdominales, problemas que no están directamente vinculados a una infección respiratoria.

Estas enfermedades, dice Schaffner, en referencia al SARS y al MERS (coronavirus del síndrome respiratorio de Oriente Medio) "se ven muy parecidas en sus estadios más graves".

Pero para llegar a esta conclusión, habrá que "conocer los resultados de las autopsias, y esa información recién está empezando a revelarse", afirma.

En cuanto al daño a largo plazo, tanto en los pulmones como en otros órganos, el especialista dice que la vasta mayoría se recupera completamente.

Aunque también "hay algunos reportes de pacientes que, como consecuencia de la inflamación, pueden tener algunas cicatrices en los pulmones y una función pulmonar más reducida".

"Llevará tiempo determinar esto con más precisión y, en este momento, la atención está dirigida a los casos agudos de la enfermedad.

"No hemos tenido tiempo aún de pensar en el largo plazo", concluye el experto.


domingo, 15 de marzo de 2020

Coronavirus: Pacientes sin sintomas

Nuevos estudios en varios países y un gran brote de coronavirus en Massachusetts cuestionan las afirmaciones tranquilizadoras de funcionarios estadounidenses sobre la forma en que se propaga el nuevo virus.



Estos funcionarios han enfatizado que el virus se transmite principalmente por personas que ya muestran síntomas como fiebre, tos o dificultad para respirar. Si eso es cierto, son buenas noticias, ya que las personas que obviamente están enfermas pueden identificarse y aislarse, lo que facilita el control de un brote.

Pero parece que un brote de coronavirus en Massachusetts con al menos 82 casos fue iniciado por personas que todavía no mostraban síntomas, y más de media docena de estudios han demostrado que las personas sin síntomas están causando cantidades sustanciales de contagios.

Durante semanas, los funcionarios federales han indicado que puede ocurrir una transmisión asintomática, pero dicen que no es un factor significativo en la propagación del virus.

El 1 de marzo en ABC’s This Week, el Secretario de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos, Alex Azar, le comentó al anfitrión George Stephanopoulos que la propagación asintomática “no es el principal impulsor” de la dispersión del nuevo coronavirus.

“Realmente necesitas concentrarte en las personas que son sintomáticas”, afirmó. “[La estrategia de contención] realmente depende de la presentación sintomática”.

El sitio web de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE.UU. (CDC, por sus siglas en inglés) hace eco de esa apreciación.

“Es posible que se propague algo antes de que las personas muestren síntomas; ha habido informes de que esto ocurre con este nuevo coronavirus, pero no se cree que esta sea la forma principal en que el virus se propaga”, advierte el sitio web.

Los portavoces de Azar y los CDC no respondieron a las solicitudes de comentarios de CNN.

Pero durante una conferencia de prensa en la Casa Blanca el sábado, la coordinadora de respuesta al coronavirus de la administración, la Dra. Deborah Birx, pareció apuntar algo distinto sobre la transmisión asintomática.

Señaló que están tratando de investigar sobre las personas menores de 20 años que no tienen “síntomas significativos”.  “¿Son un grupo potencialmente asintomático y propagan el virus?” preguntó ella.

“Hasta que realmente se comprenda cuántas personas son asintomáticas y transmiten el virus de manera asintomática, creemos que es mejor para todo el público estadounidense saber que el riesgo de enfermedad grave puede ser bajo, pero podrían estar propagando el virus a otros”.

“Es por eso que estamos pidiendo a todos los estadounidenses que asuman la responsabilidad personal de prevenir esa propagación”.

El papel de la transmisión asintomática
Varios expertos entrevistados por CNN dijeron que aunque no está claro exactamente qué porcentaje de la transmisión en el brote es impulsado por personas que obviamente están enfermas frente a aquellos que no tienen síntomas o síntomas muy leves, sí es evidente que la transmisión por personas asintomáticas o levemente sintomáticas es responsable de más contagio de lo que se pensaba anteriormente.

“Ahora sabemos que la transmisión asintomática probablemente [juega] un papel importante en la propagación de este virus”, afirmó Michael Osterholm, director del Centro de Investigación y Política de Enfermedades Infecciosas de la Universidad de Minnesota.

Osterholm agregó que está “absolutamente claro” que la infección asintomática “seguramente puede estimular una pandemia como esta de una manera que será muy difícil de controlar”.

En un artículo publicado hace dos semanas en el New England Journal of Medicine, Bill Gates, copresidente de la Fundación Bill y Melinda Gates, expresó su preocupación por la propagación de la enfermedad a través de personas que aún no han desarrollado síntomas, o que solo están un poco enfermas.

“También existe una fuerte evidencia de que puede ser transmitida por personas que están levemente enfermas o incluso presintomáticas. Eso significa que el COVID-19 será mucho más difícil de contener que el síndrome respiratorio del Medio Oriente o el síndrome respiratorio agudo severo (SRAS), que se propagaron de manera mucho menos eficiente y solo por personas sintomáticas”, escribió, utilizando el término científico para la enfermedad causada por el virus.

Otros están de acuerdo en que las personas sin síntomas graves juegan un papel importante en la propagación del nuevo coronavirus.



“La transmisión asintomática y levemente sintomática es un factor importante en la transmisión de Covid-19”, señaló el Dr. William Schaffner, profesor de la Facultad de Medicina de la Universidad de Vanderbilt y asesor durante mucho tiempo de los CDC. “Serán los impulsores de la propagación en la comunidad”.

Osterholm instó a los funcionarios públicos a ser más francos sobre la forma en que se transmite el virus.

“Al comienzo del brote, teníamos muchas preguntas sobre cómo se producía la transmisión de este virus. E infortunadamente, vimos a varias personas adoptar posiciones muy firmes acerca de que esto sucedía o no sucedía de esta manera. Y a medida que continuamos aprendiendo cómo se produce la transmisión con este brote, es evidente que muchas de esas primeras declaraciones no fueron correctas”, dijo.

“Este es el momento para hablar directamente”, aseguró. “Es hora de decirle al público lo que sabemos y lo que no sabemos”.

Brote en Massachusetts
En Estados Unidos, más de 2.000 personas están confirmadas o se presume positivas para el nuevo coronavirus, y al menos 50 han muerto.

En febrero, los empleados de la compañía de biotecnología de Cambridge Biogen asistieron a una reunión de la empresa. Una vez que terminó la reunión, tres empleados dieron positivo por el virus.

Esos tres empleados no tuvieron síntomas durante la reunión, según Ann Scales, una portavoz del Departamento de Salud Pública de Massachusetts, quien señaló que una investigación sobre el brote está en curso y que más tarde podría estar disponible nueva información sobre los casos y el estado de sus síntomas.

Estudios internacionales
También hay informes en otros países de transmisión significativa por personas asintomáticas o levemente sintomáticas.

El martes, la Dra. Sandra Ciesek, directora del Instituto de Virología Médica en Frankfurt, Alemania, evaluó a 24 pasajeros que acababan de llegar de Israel.

Siete de los 24 pasajeros dieron positivo por coronavirus. Cuatro de ellos no tenían síntomas, y Ciesek se sorprendió al descubrir que la carga viral de las muestras de los pacientes asintomáticos era mayor que la carga viral de las muestras de los tres pacientes que presentaban síntomas.

La carga viral es una medida de la concentración del virus en las secreciones respiratorias de alguien. Una carga más alta significa que es más probable que alguien transmita la infección a otras personas.

Aunque Ciesek todavía no ha publicado este hallazgo, el 18 de febrero publicó una carta en el New England Journal of Medicine sobre dos pasajeros que regresaron a Alemania desde Wuhan, China, y dieron positivo por coronavirus.

Uno de estos pasajeros positivos no tenía síntomas y el otro tenía un sarpullido leve y un dolor de garganta leve. Cuando llevó sus muestras de prueba al laboratorio, infectó con éxito un cultivo celular con los hisopos de los pacientes.

“Podemos concluir que ambos pacientes [estaban] diseminando un virus que es capaz de infectar células y, muy probablemente, otros humanos”, escribió Ciesek en un correo electrónico a CNN.

Los primeros estudios a gran escala utilizando modelos matemáticos de brotes en Tianjin, China y Singapur en enero y febrero también encontraron cantidades significativas de propagación por personas que aún no habían desarrollado síntomas.

Ambos estudios fueron publicados en MedRxiv, una publicación fundada por la Universidad de Yale, la revista médica BMJ y el Cold Spring Harbor Laboratory en Nueva York. Los artículos en este espacio no han sido revisados por los colegas científicos de los autores.

Un estudio publicado el domingo por investigadores belgas y holandeses muestra que entre el 48% y el 66% de las 91 personas en el grupo de Singapur, se contagiaron por  alguien que era pre-sintomático. De las 135 personas en el grupo de Tianjin, entre 62% y 77% lo contrajeron de alguien que era pre-sintomático.

Uno de los autores principales del estudio, Tapiwa Ganyani, del Data Science Institute de la Universidad Hasselt en Bélgica, señaló en un correo electrónico a CNN que se trata de estimaciones con incertidumbres.

Investigadores canadienses, holandeses y de Singapur observaron los mismos brotes en Tianjin y Singapur y descubrieron que la infección se transmitió en promedio 2,55 días y 2,89 días antes del inicio de los síntomas, respectivamente, en cada ubicación.

“Nuestro análisis sugería que la transmisión presintomática es bastante común”, dijo la autora principal del estudio, Caroline Colijn, quien lidera el grupo de investigación de matemática, genómica y predicción de infecciones y evolución en la Universidad Simon Fraser en Columbia Británica.

Los funcionarios de los CDC han dicho que aunque se sabe que la propagación asintomática ocurre, no parece ser el causante del brote, o como dicen los CDC en su sitio web, la transmisión asintomática “no se considera la principal forma en que el virus se extiende”.

“Si estuviera escribiendo esa página web de los CDC hoy, me inclinaría un poco más hacia la transmisión antes de que aparezcan los síntomas”, aseguró Colijn.

“Lo leí antes y me pregunté: ¿por qué están tan seguros de esto?” expresó.

Fuente: https://cnnespanol.cnn.com/2020/03/15/las-personas-contagiadas-sin-sintomas-podrian-estar-impulsando-la-propagacion-del-coronavirus-mas-de-lo-que-pensabamos/

Coronavirus: Farmacia militar

Del comunicado inicial del Ministerio de Defensa, donde se da cuenta del despliegue inicial de la Unidad Militar de Emergencias (UME) en siete ciudades para evaluar la situación por el coronavirus (Madrid, Valencia, Sevilla, Zaragoza, León, Las Palmas y Santa Cruz de Tenerife), me ha sorprendido, gratamente, que se haya recurrido a la “desconocida” farmacia militar para que “incremente la elaboración de la solución desinfectante hidroalcohólica así como otros medicamentos genéricos que fueran necesarios”.



El Centro Militar de Farmacia de la Defensa es el responsable de esa misión. Ubicado en la Base Logística de San Pedro (Colmenar Viejo, Madrid) desde 2015 forma parte de la Red Sanitaria Militar. Se agrupó así el trabajo que venían desarrollando hasta entonces los laboratorios militares de Madrid, Burgos y Córdoba. Al mando está el coronel Antonio Juberías.

Como único laboratorio productor de medicamentos adscrito a la Administración General del Estado, este es el centro de referencia estratégica para la fabricación de aquellos fármacos que puedan resultar necesarios por causas excepcionales relacionadas con la salud pública como la del coronavirus.

Es encargado además de la producción, abastecimiento y mantenimiento de los recursos sanitarios de las Fuerzas Armadas (el famoso paracetamol del Ejército) e incluye el almacenamiento y custodia de las reservas de guerra de medicamentos para las Fuerzas Armadas.



El área destinada a los procesos de fabricación posee una superficie de 2.000 metros cuadrados repartidos en 150 salas. Se encuentra completamente aislada del exterior para evitar la contaminación de los medicamentos y, en caso de producirse un accidente, del medio ambiente.

En una visita el 15 de noviembre de 2018, la ministra Margarita Robles  resaltó que este centro «es imprescindible para las Fuerzas Armadas y para la ciudadanía ya que la sociedad está siempre pendiente de una serie de amenazas muy sofisticadas, que desconoce y para las que está mucho menos preparada».

Fuente: https://abcblogs.abc.es/tierra-mar-aire/espana/coronavirus-farmacia-militar-presente.html

Coronavirus: Rutina y pocas noticias para frenar la ansiedad y el panico.

Si usted está sintiendo cierta ansiedad o angustia por culpa de la crisis del coronavirus, deje de leer este artículo y trate de volver a su vida normal. En serio, suelte el móvil y vuelva a su rutina. Es una de las recomendaciones específicas que han realizado todo tipo de organismos especializados en psicología, con la Organización Mundial de la Salud (OMS) al frente. Además de tener un menú informativo sano e intentar normalizar la situación, los especialistas indican que debemos centrarnos en lo positivo, buscar apoyo afectivo en el entorno, evitar la estigmatización de las personas afectadas y, también, recurrir al humor como válvula de escape ante el tsunami de virología.



“Si nos sentimos mal, debemos establecer unas medidas de autocuidado, no minimizar la situación, pero tampoco hay que pensar constantemente que estamos al borde de una tragedia. Y el humor es una herramienta de autocuidado”, asegura Javier Torres, coordinador del área de Intervención Psicológica en Emergencias del Consejo General de la Psicología. Torres explica que ya están atendiendo a personas con crisis de ansiedad por familiares afectados por el brote y en esos casos no hay que dudar en pedir ayuda: si vemos que nos está superando debemos recurrir a amigos, familiares o profesionales de la psicología. “No hay que guardárselo, conviene compartir nuestros sentimientos. Contar cómo se ve la situación, cómo se ve el futuro, sirve para ver que no es todo tan negro y dramático”, afirma este psicólogo forense.

Las seis pautas recomendadas para la población por la OMS lo dejan claro: “Protégete y apoya a los demás. Ayudar a otros en un momento de necesidad puede beneficiar tanto a la persona que recibe apoyo como a quien ayuda” (PDF en inglés). “Debemos buscar hábitos saludables y una rutina que nos ayude a mantener nuestra salud mental”, recomienda Lidia Rupérez, vocal del Área de Catástrofes del Colegio Oficial de Psicología de Navarra. En caso de síntomas de ansiedad, Rupérez cree que se deben aceptar esos sentimientos tratando de normalizarlos: “Puedo estar confusa o alarmada, es algo propio de la situación, es normal. No podemos rechazar estos pensamientos, pero podemos tratar de desconectar siguiendo con las pautas de nuestro día a día”. En resumen, mantener la perspectiva y buscar ayuda en caso de necesitarla, como recomienda en sus cinco puntos la Asociación Estadounidense de Psicología (APA, aquí en español).

El Colegio de Psicología de Madrid ha publicado también unas recomendaciones, mucho más extensas, que incluyen mantener una actitud optimista. “No ponernos en lo peor, pensar en las situaciones positivas que se están dando, como la gente que ha logrado curarse. Esos mensajes son muy recomendables”, explica Rupérez. La OMS sugiere “amplificar las voces, historias e imágenes positivas de personas locales que ha experimentado el nuevo coronavirus y se han recuperado o han apoyado un ser querido a través de la recuperación y están dispuestos a compartir su experiencia”. Además, la psicóloga indica que seguir las pautas de higiene y comportamiento que establecen las autoridades, como lavarse las manos, ayudan a recuperar la sensación de control sobre nuestra vida. “Podemos llevar a cabo acciones para cuidarnos, somos responsables de lo que hacemos y podemos ayudar, no nos dejamos arrasar por la situación”, añade la psicóloga.




En la OMS advierten frente a la sobreexposición mediática y recomiendan limitar el acceso a la información necesaria: “Evite mirar, leer o escuchar noticias que le causen ansiedad o angustia; busque información principalmente para tomar medidas prácticas para preparar sus planes y protegerse y proteger a sus seres queridos. Busque actualizaciones de información en momentos específicos durante el día una o dos veces". Y advierte: "El flujo repentino y casi constante de noticias sobre un brote puede hacer que cualquiera se sienta preocupado”.

En este sentido, Torres asegura que las redes sociales pueden agravar las cosas con un “efecto perjudicial porque contagian esa sensación de miedo y de pánico”. “Hay que ser muy cuidadosos con el WhatsApp”, asegura, “porque se propagan temores, bulos y comportamientos que nos alejan de tomar nuestras propias decisiones”. En ese sentido, pone el acento en los rumores que pueden circular en cascada empeorando la situación y reclama que no se compartan porque ayudamos a propagar confusión.

El psicólogo forense recomienda dar información a los menores: “Adaptada a su edad para que lo entiendan, porque no sirve de nada mantenerles al margen u ocultarles lo que ocurre; recibirán información por otros medios y la tendrán sesgada”. Por ejemplo, Torres propone explicarles porqué hay que lavarse tanto las manos en lugar de zanjarlo con un simple “porque las tienes sucias”. “Es fundamental recordar que los y las menores observan los comportamientos y emociones de los adultos en busca de señales sobre cómo manejar sus propios sentimientos”, advierte la APA.

Por último, todas estas guías piden que no se estigmatice a las personas afectadas, tampoco ligando la enfermedad a determinados países, regiones, etnias o colectivos. Por ejemplo, con un uso adecuado del lenguaje, evitando expresiones como “familias con virus” y usando otras como “personas que están siendo tratadas” o “que se están recuperando”, como pide la OMS. “Tenga cuidado con las conductas de rechazo, estigma y/o discriminación. El miedo puede hacer que nos comportemos de forma impulsiva, rechazando o discriminando a ciertas personas”, explica el Colegio de Psicología de Madrid. Es algo que ya se ha visto en otras epidemias, en las que la estigmatización generó situaciones trágicas y solo sirvió para empeorar las cosas.

Fuente: https://elpais.com/ciencia/2020-03-11/rutina-y-pocas-noticias-para-frenar-la-ansiedad-y-el-panico-por-el-coronavirus.html

Coronavirus: 12 ideas para sobrellevar el confinamiento

1.- Ver la televisión o jugar a videojuegos.
2.- Leer esos libros que tienes pendientes y nunca tienes tiempo para hacerlo.
3. Escuchar musica y disfrutar de ella. 
4. Finiquitar todas las ñapas que tienes pendientes desde hace años. Has empezado tu encierro doméstico en un corral en el que no viviría una cabra. Pero saldrás de ella viviendo en el Palacio de Versalles. 
5. Apuntarte a todos los webinarios posibles. ¿Y qué es un webinario? Básicamente, una conferencia o un curso online. Los hay de todo tipo y no resulta demasiado difícil encontrar uno que encaje en tus intereses. También puedes organizar tu propio webinario, por ejemplo en GoToWebinar –de pago– o Google Hangout on Air –gratuito. 
6. Netflix, HBO y Amazon Prime se inventaron para epidemias como esta. Aprovecha para ponerte al día con la lista de "pendientes" de las tres plataformas. 


Si ademas te haces Amazon Prime, por menos de 37 euros al año, tendras acceso gratuito a musica, libros, series, peliculas y no pagaras los gastos de envio en miles de productos, además de recibirlos mucho más rapidos en tu domicilio.

7. Aprender a cocinar 

8. Visitar virtualmente el Museo del Prado. 

9. Juega con tu mascota y compénsale por todas esas veces que no has podido hacerlo.

10. Haz deporte con lo que tengas más a mano.

11 Hacer manualidades o labores, el ganchillo y el punto de cruz pueden reducir nuestra ansiedad al estar confinados. 

12. Desempolvar los juegos de mesa y disfrutar de una tarde de juegos en familia.

viernes, 13 de marzo de 2020

Coronavirus: Sin censura digital

El videojuego Minecraft como herramienta contra la censura digital.

Internet no es en todo el mundo un lugar libre para el intercambio de información, y Deutsche Welle lo constata todos los días. Los servicios de la red están bloqueados en muchos países, no solo en China o Irán. Para esquivar la censura de la información, Deutsche Welle utiliza herramientas como el software Psiphon.



En el Día Mundial contra la Censura en Internet, la ONG de Reporteros sin Fronteras (RSF) dio a conocer una alternativa para acceder a información normalmente prohibida. Escondido en las profundidades del videojuego Minecraft, la llamada "biblioteca sin censura" abrió sus puertas oficialmente.

En países donde no hay medios libres también hay personas que se divierten con juegos de computadora. Minecraft es uno de los más exitosos, con más de 145 millones de personas moviéndose en este mundo virtual pixelado y basado en bloques.

Los textos prohibidos de cincos países

Reporteros sin Fronteras ha usado esta herramienta para abrir ahí mismo un canal libre de información. La biblioteca sin censura está llena de archivos que no son accesibles en sus países de origen, entre ellos, artículos de periodistas de Egipto, Arabia Saudita, Rusia, México y Vietnam, por mencionar algunos.

Kristin Bässe, asesora del proyecto Reporteros sin Fronteras, considera que la biblioteca debería crecer con mayor fuerza y que "debe tener una influencia real”. Los cinco países antes mencionados fueron elegidos, entre otras cosas, porque hay una comunidad activa de Minecraft.

Por ejemplo, los usuarios ahora pueden leer lo que escribió el periodista saudí Jamal Khashoggi. A finales de 2018, el periodista del Washington Post fue asesinado y descuartizado en la embajada de Arabia Saudita en Estambul. Los textos del periodista mexicano Javier Valdez, asesinado en 2017, también fueron publicados.

Además, Nguyen Van Dai, de Vietnam, o la rusa Yulia Berezovskaia, también se encuentran en el mundo de Minecraft. Ambos viven y trabajan hoy en el exilio. "Era importante para nosotros que los periodistas estuvieran a salvo. Si publicamos algo, obviamente no queremos poner a nadie en peligro", declaró Bässe.

Un puño sujetando un bolígrafo

Los textos de la biblioteca no solo están en inglés, sino también en el idioma del país de origen, para su máxima difusión. James Delaney, fundador y director de Blockworks, un colectivo de diseñadores, artistas y desarrolladores que ha creado la "biblioteca sin censura" en Minecraft. "El mejor método, el único método en la lucha contra la censura, es hacer accesible el contenido censurado", afirmó Delaney.

Amnistía Internacional dice ser censurada en Hungría. La biblioteca -que requirió tres meses y 24 empleados en todo el mundo para ser diseñada- se encuentra en su propia isla y es enorme para los estándares de Minecraft. Más de 12 millones de bloques fueron utilizados en su construcción. En el videojuego se aprecia un enorme edificio con enormes pasillos, corredores y estantes interminables. Una escultura se erigió al exterior: un puño sujetando un bolígrafo, que simboliza el poder de la palabra.



No se debe subestimar a los videojuegos

Delayne espera que el anuncio de la creación de la biblioteca sea difundida por influencers  y YouTubers. Los videojuegos como Minecraft hace tiempo que dejaron de ser una subcultura.

"Ahora hay 2.500 millones de jugadores en todo el mundo y el número sigue creciendo. Es el mayor desarrollo cultural de los últimos diez años. Por eso, los videojuegos deben asumir la responsabilidad como medio y discutir los temas difíciles, tal como lo vimos en el cine, la televisión o la radio", exige Delayne.

Sobre todo porque los videojuegos también llegan a los jóvenes. Quien juega Minecraft, por ejemplo, tiene en promedio 24 años. Esto hace especialmente feliz al Nguyen van Dai, activista por la democracia vietnamita: "Si queremos cambiar el futuro, tenemos que llegar a las próximas generación", dijo el blogger, quien lleva años en la cárcel.

Fuente: https://www.dw.com/es/el-videojuego-minecraft-como-herramienta-contra-la-censura-digital

Coronavirus: Guia para convivir con un contagiado

Si convive con una persona que se ha contagiado con el nuevo coronavirus o que puede estarlo debe intentar aislar el paciente y extremar las precauciones higiénicas. Esta guía, basada en los consejos de la Comunidad de Madrid, la región de España con el mayor número de contagiados, le explica cómo hacerlo:

1. ¿Cómo se debe aislar a un contagiado en una casa?

Para aislar a un contagiado de coronavirus en su propia casa es conveniente que disponga de una estancia de uso exclusivo para él. También es recomendable no compartir baño con el infectado y evitar, en la medida de lo posible, coincidir con el paciente en otras habitaciones de la casa para cumplir el protocolo de mantener al menos un metro de distancia con cualquier caso positivo.


2. ¿Cómo limpiar la casa?

Cuando convive con un contagiado de la Covid-2019 es imprescindible una limpieza exhaustiva diaria para evitar nuevos contagios. Se debe prestar especial atención a las superficies que haya podido tocar el infectado.




3. ¿Qué hay que hacer con los residuos?

Los residuos contaminados de un infectado por el coronavirus SARS-CoV-2 pueden ser peligrosos para la seguridad del resto de personas que conviven con él. Por ello, un tratamiento correcto de los restos generados puede evitar posibles contagios. Es imprescindible el uso de elementos de limpieza desechables, aislar correctamente y en bolsa de plástico la basura, y una higiene personal exhaustiva tras el tratamiento de estos residuos.

Fuente: https://elpais.com/sociedad/2020/03/11/actualidad/1583937410_948180.html

miércoles, 11 de marzo de 2020

Coronavirus: Los expertos no confian en el buen tiempo.

La creencia de que la llegada de la primavera ayudará a contener el coronavirus no tiene fundamento y puede ser contraproducente al crear una falsa sensación de seguridad, según la Organización Mundial de la Salud (OMS) y las principales organizaciones científicas que monitorizan la evolución de la epidemia.



Los epidemiólogos de la OMS y de los centros de control de enfermedades de Europa y EE.UU. no descartan que el virus del Covid-19 tenga una estacionalidad como el de la gripe. Pero al tratarse de un virus nuevo “aún no sabemos cuál será su comportamiento en diferentes situaciones climáticas”, advierte Michael Ryan, director ejecutivo del Programa de Emergencias Sanitarias de la OMS.

Con lo que se sabe hasta ahora, “es una falsa esperanza decir que el virus desaparecerá” cuando llegue el buen tiempo, declaró Ryan el 6 de marzo en una rueda de prensa. “No podemos hacer esta suposición”. Según la OMS, deben continuar las medidas de contención del virus sin presuponer que le afectarán los cambios de estación.

Fue el Virólogo en Jefe de EE.UU., Donald Trump, el primero en pronosticar en un tuit el 7 de febrero que el coronavirus se “iba a volver más débil, y después desaparecer […] a medida que el tiempo empiece a ser más cálido”.

El pronóstico es verosímil si se presupone que el virus del Covid-19 tendrá un comportamiento similar al de otros virus respiratorios como el de la gripe. Sin embargo, los motivos de la estacionalidad de estos virus se desconocen.

Uno de los escasos estudios sobre la cuestión descubrió en 2007 que el virus de la gripe se transmite mejor en condiciones de poca humedad y baja temperatura. Otra posible explicación es que la radiación solar ultravioleta daña los virus, de manera que resisten menos tiempo al aire libre en verano. Una tercera posibilidad es que en invierno los ciudadanos pasan más tiempo en lugares cerrados que favorecen los contagios.



Aun así, la pandemia de gripe A del 2009, cuando surgió un nuevo virus frente al que nadie estaba inmunizado, se inició en primavera y se mantuvo en verano. El coronavirus del MERS, que causa neumonías, no tiene estacionalidad. Y el nuevo coronavirus del Covid-19, aunque ha circulado sobre todo en zonas de clima templado, también lo ha hecho en países más cálidos como Irán y Singapur. El hecho de que prolifere en el interior del cuerpo humano y sobreviva a la fiebre demuestra que el calor por sí solo no es suficiente para inactivarlo.

Con estas incógnitas, “no tenemos razones para pensar que el virus se comportará de manera diferente a temperaturas diferentes”, declaró el 5 de marzo en rueda de prensa Maria Van Kerkhove, directora técnica del Programa de Emergencias Sanitarias de la OMS. “Sólo conocemos este virus desde hace unas ocho semanas, no sabemos mucho sobre él”.

En esta misma línea, el Centro Europeo de Prevención y Control de Enfermedades indica en su web que “no se sabe si la transmisión dentro de la Unión Europea se reducirá de manera natural durante el verano en el hemisferio norte”.

Según ha declarado a National Geographic David Heyman, especialista de la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres que tuvo un papel decisivo en el control en el control del coronavirus del SARS en 2003, “el riesgo de hacer predicciones sin una base de evidencia científica es que, si resultan ser falsas, podrían tomarse como ciertas y dar una falsa sensación de seguridad”.

Fuente: https://www.lavanguardia.com/ciencia/20200311/474082710274/buen-tiempo-primavera-verano-coronavirus-covid-19.html

Coronavirus: Actualización de datos

El brote del nuevo coronavirus ha dejado un balance de cerca de 120.000 personas contagiadas y un total de 4.285 víctimas mortales en todo el mundo, según los datos globales recopilados por la Universidad Johns Hopkins. 


China sigue siendo el país más afectado por el brote originado en la ciudad de Wuhan, con más de 80.900 casos positivos y más de 3.150 víctimas mortales. 

Italia es el segundo país más afectado, con un total de 10.149 personas contagiadas y 631 víctimas mortales. 

Irán se sitúa como el tercer país con más infecciones, con más de 8.000 personas contagiadas y 291 muertos. 

Corea del Sur, que en las anteriores semanas era el segundo país con más casos, es ahora el cuarto país más afectado, con 7.755 casos positivos, y 54 víctimas mortales.




martes, 10 de marzo de 2020

Coronavirus: Balance y Actualización de datos

El brote del nuevo coronavirus originado en la ciudad china de Wuhan ha causado la muerte de más de 4.000 personas y ha dejado a más de 110.000 personas contagiadas en todo el mundo, según datos oficiales recopilados por la Universidad Johns Hopkins.



Según los datos actualizados hasta este martes a las 8.30 horas, el brote del nuevo coronavirus se ha extendido por 115 países y territorios y ha dejado a más 114.544 personas contagiadas, provocando la muerte de más de 4.026 personas. Más de 64.000 personas se han curado tras contagiarse con el virus. 

China se mantiene como el país más afectado, con más de 80.000 casos positivos y más de 3.100 muertes, con Italia en segundo lugar, con más de 9.100 personas con el virus y más de 460 víctimas mortales por COVID-19. Italia ha superado esta semana por primera vez a Corea del Sur como el país más afectado después de China. 


lunes, 9 de marzo de 2020

Coronavirus: Identifican factores de riesgo con el covid19

La mediana de duración de la fiebre fue de aproximadamente 12 días en los supervivientes, que fue similar en los no supervivientes. Pero la tos puede durar mucho tiempo: el 45% de los sobrevivientes todavía tenían tos al alta. En este grupo, la disnea (dificultad para respirar) cesaría después de aproximadamente 13 días, pero duraría hasta la muerte en los no sobrevivientes. El estudio también ilustra el momento de la aparición de diferentes complicaciones como sepsis, síndrome de dificultad respiratoria aguda (SDRA), lesión cardíaca aguda, lesión renal aguda y la infección secundaria.



Ser mayor de edad, mostrar signos de sepsis y tener problemas de coagulación sanguínea cuando ingresa en el hospital son factores de riesgo clave asociados con un mayor riesgo de muerte por el nuevo coronavirus (covid-19), según un nuevo estudio observacional de 191 pacientes con covid-19 confirmado de dos hospitales en Wuhan, China, según el primer estudio que ha identificado estos factores de riesgo publicado en ‘The Lancet’.

Específicamente, ser un edad mayor, tener una puntuación alta en la Evaluación de la insuficiencia orgánica de los órganos (SOFA) y tener un dímero d (un marcador para la coagulación) superior a 1 microgramos/L son los factores que podrían ayudar a los médicos a identificar a los pacientes con un pronóstico precario en una etapa temprana de la enfermedad.

Este nuevo estudio constituye la primera vez que los investigadores examinan los factores de riesgo asociados con la enfermedad grave y la muerte en adultos hospitalizados que murieron o fueron dados de alta del hospital. En el estudio de 191 pacientes, 137 fueron dados de alta y 54 murieron en el hospital y los autores señalan que la interpretación de sus hallazgos podría estar limitada por el tamaño de la muestra del estudio.

Además, los autores presentan nuevos datos sobre la eliminación del virus, que indican que la duración media de la eliminación del virus fue de 20 días en los supervivientes (de 8 a 37 días), y el virus fue detectable hasta la muerte en los 54 no sobrevivientes.



Si bien la eliminación viral prolongada sugiere que los pacientes aún pueden ser capaces de propagar covid-19, los autores advierten de que la duración de la eliminación viral está influenciada por la gravedad de la enfermedad, y señalan que todos los pacientes en el estudio fueron hospitalizados, dos tercios de los cuales tenían una enfermedad grave o crítica. Además, la duración estimada de la eliminación del virus se vio limitada por la baja frecuencia de recogida de muestras respiratorias y la falta de detección de material genético medible en las muestras.

«La eliminación viral extendida observada en nuestro estudio tiene implicaciones importantes para guiar las decisiones sobre precauciones de aislamiento y tratamiento antiviral en pacientes con infección confirmada por covid-19. Sin embargo, debemos tener claro que el tiempo de eliminación viral no debe confundirse con otro autoaislamiento guía para personas que pueden haber estado expuestas a COVID-19 pero que no tienen síntomas, ya que esta guía se basa en el tiempo de incubación del virus «, explica el coautor principal, el profesor Bin Cao del Hospital de Amistad China-Japón y Capital Medical Universidad de China.

«Recomendamos que se requieran pruebas negativas para COVID-19 antes de que los pacientes sean dados de alta del hospital –continúa–. En la gripe grave, el tratamiento viral retrasado prolonga la duración de la eliminación del virus, y juntos estos factores ponen a los pacientes infectados en riesgo de morir». Del mismo modo, el tratamiento antiviral eficaz puede mejorar los resultados en COVID-19, aunque en nuestro estudio no observamos un acortamiento de la duración de la eliminación del virus después del tratamiento antiviral».

Según el coautor, el doctor Zhibo Liu, del Hospital Jinyintan (China), señala que «la edad avanzada, que muestra signos de sepsis al ingreso, enfermedades subyacentes como presión arterial alta y diabetes, y el uso prolongado de ventilación no invasiva fueron factores importantes en la muerte de estos resultados más pobres en las personas mayores pueden deberse, en parte, al debilitamiento del sistema inmune relacionado con la edad y al aumento de la inflamación que podría promover la replicación viral y respuestas más prolongadas a la inflamación, causando daños duraderos en el corazón, el cerebro y otros órganos».

Por primera vez, el estudio describe la imagen completa de la progresión del covid-19. La mediana de duración de la fiebre fue de aproximadamente 12 días en los supervivientes, que fue similar en los no supervivientes. Pero la tos puede durar mucho tiempo: el 45% de los sobrevivientes todavía tenían tos al alta. En este grupo, la disnea (dificultad para respirar) cesaría después de aproximadamente 13 días, pero duraría hasta la muerte en los no sobrevivientes. El estudio también ilustra el momento de la aparición de diferentes complicaciones como sepsis, síndrome de dificultad respiratoria aguda (SDRA), lesión cardíaca aguda, lesión renal aguda y la infección secundaria.

El nuevo análisis incluye a todos los adultos (mayores de 18 años) con covid-19 confirmado por laboratorio ingresados en el Hospital Jinyintan y el Hospital Pulmonar Wuhan después del 29 de diciembre de 2019, que habían sido dados de alta o fallecidos antes del 31 de enero de 2020. Estos fueron los dos designados hospitales para transferir pacientes con covid-19 grave de todo Wuhan hasta el 1 de febrero de 2020.

Durante el estudio, los investigadores compararon historias clínicas, datos de tratamiento, resultados de laboratorio y datos demográficos entre sobrevivientes que habían sido dados de alta del hospital y no sobrevivientes. Observaron el curso clínico de los síntomas, la diseminación viral y los cambios en los hallazgos de laboratorio durante la hospitalización (por ejemplo, exámenes de sangre, radiografías de tórax y tomografías computarizadas) y utilizaron modelos matemáticos para examinar los factores de riesgo asociados con la muerte en el hospital.

De media, los pacientes eran de mediana edad (mediana de edad de 56 años), la mayoría eran hombres (62%, 119 pacientes) y alrededor de la mitad tenían afecciones crónicas subyacentes (48%, 91 pacientes), siendo la más común la hipertensión arterial ( 30%, 58 pacientes) y diabetes (19%, 36 pacientes). Desde el inicio de la enfermedad, la mediana del tiempo hasta el alta fue de 22 días, y el tiempo promedio hasta la muerte fue de 18,5 días.

En comparación con los sobrevivientes, los pacientes que murieron tenían más probabilidades de ser mayores (edad promedio de 69 años frente a 52 años), y tienen una puntuación más alta en la Evaluación de insuficiencia orgánica secuencial (SOFA) que indica sepsis y niveles sanguíneos elevados de la proteína d-dímero al ingreso al hospital.

La frecuencia de complicaciones como insuficiencia respiratoria (98%, 53/54 no sobrevivientes frente a 36%, 50/137 sobrevivientes), sepsis (100%, 54/54 frente a 42%, 58/137) e infecciones secundarias (50 %, 27/54 vs 1%, 1/137) también fueron mayores en los fallecidos que en los sobrevivientes.

Los autores señalan varias limitaciones del estudio, que incluyen que debido a la exclusión de pacientes aún hospitalizados al 31 de enero de 2020 y, por lo tanto, a una enfermedad relativamente más grave en una etapa anterior, el número de muertes no refleja la mortalidad real de covid-19.

También señalan que no todas las pruebas de laboratorio (por ejemplo, prueba de dímero d) se realizaron en todos los pacientes, por lo que su papel exacto en la predicción de la muerte en el hospital podría subestimarse. Finalmente, la falta de antivirales efectivos, la adherencia inadecuada a la terapia de soporte estándar y las altas dosis de corticosteroides, así como la transferencia de algunos pacientes al hospital tarde en su enfermedad, también podrían haber contribuido a los malos resultados en algunos pacientes.

Fuente: https://www.lanzadigital.com/general/identifican-por-primera-vez-factores-de-riesgo-asociados-con-la-muerte-en-adultos-hospitalizados-por-covid-19/

coronavirus: Los mejores productos que puedes usar para desinfectar superficies

Con el aumento de casos por coronavirus, que continúa su expansión por España, llegando a duplicarse en un solo día las muertes en Madrid, es necesario seguir las recomendaciones de higiene que indican los organismos oficiales.



Además de cuidar la higiene personal, es importante también cuidar la limpieza del los lugares en los que pasamos más tiempo y desinfectar las superficies de nuestro entorno como, por ejemplo, en el hogar y en el trabajo. 

¿Cuáles son los mejores productos para desinfectar superficies?
Para limpiar las superficies del hogar o las zonas de trabajo, existen algunos productos multiusos que sirven para desinfectar de forma general. Sin embargo, la OCU recomienda combinarlos con otros tipo de productos. 

Así, aunque estos productos multiusos son recomendables para suelos, azulejos, cristales o pantallas, es mejor utilizar productos específicos para, por ejemplo, suelos o mesas de madera, tarimas, mármoles o vitrocerámicas. 

Cuando se trata de desinfectar, los primeros productos que se vienen a la mente son los antisépticos. La OCU también hace referencia a cuándo utilizar cada uno de ellos. 

El agua oxigenada, que ya no se aconseja para la curación de heridas, sirve para desinfectar las superficies como podrían ser el teclado del ordenador, la mesa o el ratón. Por su parte, el alcohol, puede servir también como desinfectante de superficies, aunque también sirve para la limpieza de manos. Por otro lado, la povidona yodada es bactericida y antifúngica. 

El uso de lejía como desinfectante
Otro de los productos clave para desinfectar el hogar es la lejía, sin embargo, la OCU también hace una serie de recomendaciones al respecto. Asegura que es necesario desinfectar el hogar cuando algún miembro de la casa presenta una enfermedad contagiosa. 

El primer consejo es limpiar primero la superficie con agua y jabón. Después usar una lejía sin perfumes, respetando la dosis recomendada. Es muy importante mezclarla con agua fría, ya que si se hace con agua caliente se evapora el cloro y no sirve como desinfectante.



Es recomendable ventilar el espacio durante su uso y, también, después de usarlo. Además, hay algún tipo de productos alternativos como los que llevan oxígeno activo. De entre los remedios caseros, recomienda el vinagre blanco.

Fuente: https://www.20minutos.es/noticia/4180647/0/mejores-productos-usar-desinfectar-superficies/

Por qué el coronavirus debería preocupar mucho menos de lo que preocupa

En la actual epidemia del coronavirus SARS-CoV-2, causante de la COVID-19, a la inmensa mayoría del público le interesan, por encima de todo, dos datos: el número de muertes y el porcentaje que esto representa entre quienes se contagian. Son estas dos cifras las que marcan la diferencia entre un asunto de cuarta fila y otro que es tendencia día tras día en las redes, apertura día tras día en telediarios y periódicos, tema dominante de conversación en cualquier reunión y motivo de la histeria colectiva que estamos viviendo.



En el momento de escribir estas líneas, así son los datos: 3.825 fallecidos entre 110.041 contagiados. Si hacemos una sencilla cuenta, obtenemos un 3,4%. Clavado a la mortalidad actualizada hace unos días por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Tema cerrado. Punto.

Pero ¿realmente es tan simple?

No, no lo es. Hay un primer factor que puede falsear los datos, y que ya hay quienes se han encargado de subrayar. Y es el lag effect, o “efecto retraso”. Pensemos, por ejemplo, en el VIH/sida. Imaginemos que nos fijamos en los primeros tiempos del contagio, o en una población en la que el virus acaba de introducirse. Si en un momento determinado se compara la cifra de contagiados con la de fallecidos, el resultado será que la mortalidad del virus es nula, ya que el VIH tarda mucho tiempo en matar (o mejor dicho, tarda mucho tiempo en dejar el organismo mortalmente expuesto a las infecciones oportunistas y tumores). Y sin embargo, sabemos que no es así: la mortalidad del VIH sin tratar excede el 90%.

Es decir, no pueden compararse los enfermos de hoy con los fallecidos de hoy, sino que deben compararse los enfermos de hoy con los fallecidos dentro del tiempo que una enfermedad tarda en matar, una vez que este parámetro sea lo suficientemente conocido. Aunque el aumento del tiempo transcurrido desde el comienzo de un brote va refinando la apreciación de esta medida, solo los resultados globales tras el final de un brote podrán dar datos definitivos.



Si nos atenemos a esto, podríamos tener aún más motivos para alarmarnos, dado que la cifra acumulada de muertes dentro de, digamos, un mes, será aún más abultada que la actual con respecto al número de personas contagiadas en este momento. Pero no nos precipitemos. Existe otro factor que es necesario considerar y cuyo efecto debería ser justamente el opuesto, disipar los temores y reducir el pánico. Y es lo que se conoce como exceso de mortalidad.

Cada día mueren en el mundo unas 150.000 personas, 100.000 de ellas por causas relacionadas con la edad. Muchas de estas personas tenían ya graves problemas de salud y finalmente acaban cayendo víctimas de los efectos, directos o indirectos (como un fallo cardíaco), de alguna infección desafortunada, ya sea la gripe, una neumonía bacteriana o… el coronavirus. Estas personas han tenido la desgracia de contraer una infección circulante cuando su cuerpo estaba indefenso o menos preparado para combatirla. Y esta infección puede ser la gripe, una neumonía bacteriana o… el coronavirus.

Por lo tanto, el dato más importante de cara al interés del público en general, o al menos el de quienes siguen las cifras de muertes con angustia, no es cuántas personas fallecen con coronavirus, sino cuántas de estas personas habrían continuado viviendo si el coronavirus no se hubiera cruzado en sus vidas. Esto es el exceso de mortalidad: cuánto aumenta el coronavirus la mortalidad en la población respecto a la mortalidad básica habitual. Y esto no lo da la cifra neta de fallecidos ni el porcentaje respecto a los contagiados.

Naturalmente, este es un dato que aún no puede conocerse con precisión y que va construyéndose poco a poco a base de registros y estudios. Pero quizá no estaría de más que organizaciones y autoridades como la OMS explicaran un poco este tipo de cosas cuando se presentan ante las cámaras arrojando a los medios hambrientos la carnaza del 3,4% de mortalidad.

Traigo aquí una referencia de las pocas aún disponibles, y por supuesto no en un medio generalista, que se han preocupado de indagar en esto. Es un artículo en la revista Slate escrito por Jeremy Samuel Faust, médico de emergencias en el Brigham and Women’s Hospital de Boston y profesor de salud pública y políticas de salud en la Facultad de Medicina de Harvard.

“Probablemente estos números aterradores no se sostengan”, escribe Faust, en referencia a las cifras oficiales de mortalidad que se están difundiendo. “La verdadera tasa de letalidad de este virus es probablemente mucho menor de lo que sugieren los actuales informes. Incluso algunas estimaciones bajas, como el 1% mencionado por los directores de los Institutos Nacionales de la Salud [de EEUU] y el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades, probablemente sobreestiman el caso sustancialmente”. “Lo que necesitamos saber es cuántas muertes en exceso causa este virus”, resume el experto (cursivas suyas).

Faust utiliza un ejemplo enormemente ilustrativo: el barco Diamond Princess, que estuvo sometido a cuarentena en la costa de Japón después de que se detectara la irrupción del coronavirus. “Un barco en cuarentena es el laboratorio natural ideal –si bien infortunado– para estudiar un virus”, escribe el experto. En un caso como este, prosigue, es posible controlar muchas variables que están fuera de control en la expansión de un brote entre la población general. En este último caso, “¿cuántas personas ya estaban hospitalizadas por otra enfermedad amenazante y después contrayeron el virus? ¿Cuántas estaban completamente sanas, contrayeron el virus, y desarrollaron una enfermedad crítica? En el mundo real, no lo sabemos”.

Faust apunta, por ejemplo, que la provincia china de Hubei tiene tasas de enfermedades respiratorias superiores a la media nacional en China, “un país donde la mitad de los hombres fuman. ¿Cómo se supone que los médicos podrían determinar cuáles de esas 25 muertes diarias de entre 25.000 se debieron solamente al coronavirus, y cuáles eran más complicadas?”.

Faust pone en claro las cifras del Diamond Princess: de las 3.711 personas a bordo, al menos 705 han testado positivas para el virus, “lo cual, considerando el confinamiento, las condiciones y lo contagioso que este virus parece, es sorprendentemente bajo”, dice. De ellos, más de la mitad son asintomáticos. “Solo esto sugiere que la verdadera tasa de letalidad del virus es la mitad” de lo que se dice. Hubo seis muertes (hoy ya siete). De lo cual se obtiene una tasa de letalidad del 0,85%. “Podemos asumir que esto es un exceso de mortalidad; no habría ocurrido sin el SARS-CoV-2”.

Pero Faust añade: todas estas muertes ocurrieron en pacientes mayores de 70 años. “Si los números reportados en China se sostuvieran, deberíamos haber esperado [en el barco] unas cuatro muertes de personas menores de 70 años”. Es más, el número de fallecidos por encima de 70 años reduce en ocho veces las cifras de mortalidad que se han manejado en China.

Y hay más motivos para continuar disipando pánicos y temores: “Los pacientes [del barco] probablemente estuvieron expuestos repetidamente a cargas virales concentradas”. “Algunos tratamientos se retrasaron”. Y no hay por qué asumir que todos los pasajeros del barco viajaban libres de enfermedades crónicas. Faust no menciona, pero también es información relevante, que los cruceros son focos habituales de contagios: cada año hay al menos una decena de brotes víricos en cruceros, sobre todo norovirus, que justamente se conoce como el “virus de los cruceros”.

Así, concluye Faust, “todo esto sugiere que la COVID-19 es una enfermedad relativamente benigna para la mayoría de la gente joven, y potencialmente devastadora para los ancianos y los enfermos crónicos, aunque ni de lejos tan peligrosa como se ha dicho”. Ni Faust ni nadie trata de desdeñar lo que indudablemente es una nueva amenaza para la salud que antes no existía. Pero sí insiste en que las personas sanas que están acumulando mascarillas, alimentos y geles desinfectantes simplemente padecen una “ansiedad mal dirigida”, y que estos esfuerzos deben concentrarse en proteger a los ancianos y enfermos, para quienes se deben reservar estos “recursos preciosos y limitados”.

En resumen, solo las personas pertenecientes a los grupos más vulnerables deberían preocuparse por este nuevo coronavirus, pero tampoco de cero a cien, sino simplemente como una dosis extra de preocupación añadida a la que ya tienen, o deberían tener, por otras infecciones amenazantes endémicas que circulan habitualmente y contra las que deberían protegerse; por ejemplo, vacunándose contra la gripe. Y por supuesto, lavándose las manos con frecuencia.

De lo contrario, ¿qué ocurrirá cuando nos llegue la próxima epidemia realmente preocupante, como una gripe aviar H5N1, con un 60% de víctimas mortales, o una gripe pandémica como las de 1918 y 2009, mucho menos letales pero que afectaron sobre todo a niños y adultos jóvenes y sanos? ¿Se habrán agotado ya para entonces los cartuchos del apocalipsis?

Fuente: https://blogs.20minutos.es/ciencias-mixtas/2020/03/09/por-que-el-coronavirus-deberia-preocupar-mucho-menos-de-lo-que-preocupa/

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