domingo, 25 de octubre de 2009

¿Es una gripe letal o liviana?

Los que ya la han sufrido, cuentan su experiencia con la gripe A. Los sanitarios, sus teorías

Ni una cosa ni otra. Ni la gripe A es el temido virus letal que vendió la globalización mediática desde que México dio la voz de alarma, ni se trata de un mero resfriado algo más molesto de lo habitual en el que ahora lo intentan convertir los líderes de opinión, quizá para evitar que se colapsen los hospitales y centros de salud.



n Jaén hace semanas que se padece el H1N1. Se contabilizan de un millar de infectados cada siete días por un virus aún impredecible, pero del que cada vez se conoce más. Con él está ya más que familiarizado el personal sanitario que lo diagnostica día a día. También aquellos que ya lo han sufrido en su propio organismo o en el de sus familiares. Como los padres de Adrián, un niño de 10 años en el que aún coletea la gripe.
Adrián, que vive con sus padres y su hermana de 7 años en una urbanización de la capital, comenzó a sentirse mal el domingo. Decía que estaba cansado. El lunes la fiebre llegaba a los 39 grados. Por la tarde sus padres, que ya temían lo peor, lo llevaron al centro de Salud de El Valle, donde lo ve la misma pediatra desde que era un bebé. El cuadro sintomático que presentaba: tos, fiebre, dolor de cabeza, malestar general. era el de la gripe. Y así se la diagnosticaron. Ni gripe A, ni B, ni C. Le dijeron que tenía gripe. Y punto. Porque así lo manda el protocolo. «Lo que ocurre es que un virus se sobrepone sobre otro, por lo que, ante la sospecha, se diagnostica gripe, da igual de que tipo sea», explica Eduardo Sánchez, director del Distrito Sanitario de Jaén. «También es arriesgado decirle a un paciente que padece la gripe A, porque sólo un exhaustivo análisis de sangre lo determina, y actualmente no contamos con los laboratorios suficientes que puedan aguantar la demanda», matiza.
Con gripe y enfermo, a Adrián sus padres se lo llevaron a casa. La doctora le mandó Dalsi, el jarabe a base de Ibuprofeno que hace furor entre la población infantil. El martes el niño estuvo bastante fastidiado y su padre tuvo que pedir permiso para no ir al trabajo y quedarse con su hijo. «Es imposible no tener miedo, aunque te digan que es una gripe como otra, sólo piensas en que puede ser mortal», explica el progenitor. «En el caso de nuestro hijo, temíamos que se le complicara, porque tiene asma», matiza. Conforme pasaron los días, los padres de Adrián comprobaron que era cierto. Que el niño se recuperaba y que «tampoco había sido para tanto».
Limpieza
En casa, todavía se tiene cuidado especial con la higiene mientras Adrián termina de recuperarse. Utilizan jabón desinfectante, airean continuamente las habitaciones, friegan con especial empeño platos y cubiertos. «Aunque a veces pensamos si merece la pena, ya que luego ves al niño jugando con su hermana, o peleándose, y sabes que es entonces cuando se lo puede transmitir», apunta el padre.
Por ahora, nadie más de la familia ha caído enfermo, aunque todos cruzan los dedos. «Si nos ponemos malos algún otro, no tendremos tanto miedo, pero será igualmente complicado», cuenta el progenitor. Tanto él como su mujer han debido hacer durante toda la semana auténticas carambolas para poder atender a su hijo y no faltar demasiado al trabajo. «¿A qué canguro le pides que cuide a un niño con la gripe A, si ni siquiera somos capaces de decirlo en el colegio para que, cuando vuelva, no tenga rechazo de sus compañeros?», se pregunta.
Abuelos
En el caso de Raúl, de 6 años, son sus abuelos los que se quedan a su cuidado mientras su madre está en el trabajo y su hermano en el cole. De que Raúl estaba enfermo se dio cuenta su madre -al igual que los padres de Adrián, prefiere guardar el anonimato al dar el testimonio de su experiencia con una gripe todavía con demasiados tabúes- cuando iba camino de Pamplona.
Raúl vomitó un par de veces en el coche y el brillo de sus ojos y el calor de su frente delataron la fiebre. La madre del niño aprovechó el viaje a la ciudad Navarra y llevó al pequeño al Hospital Universitario. Allí fueron más claros y sí le hablaron de gripe A. Aunque tampoco le hicieron los análisis pertinentes. De vuelta a la capital jienense, el pequeño padeció sus días más críticos, aunque pronto empezó a recuperarse. «Lo cuidan sus abuelos, porque no hay otra persona con quien dejarlos y, de todas formas, dicen que las personas de esa edad ya están inmunizadas», explica la tía del niño.
Por la tarde, a Raúl su hermano le lleva las tareas que sus compañeros le recogen en el colegio. Ninguno se atreve a visitarlo porque les han dicho que el virus es muy contagioso. De ahí que la madre del niño haya decidido esperar al menos una semana antes de que vuelva a las aulas. Por ahora, tampoco se ha contagiado nadie más de la familia.
Picos
Habrá que esperar al menos otras tres semanas para que el virus de la gripe A alcance sus picos más altos en la provincia. Al menos así se prevé desde el Distrito Sanitario de Jaén. Su director, Eduardo Sánchez Arenas, cuenta que para hacer cálculos se siguen las mismas pautas que con la gripe estacional. «Ahora mismo estamos en Jaén como si fuera el mes de diciembre con la otra gripe. Es decir, con bastantes casos, pero esperando a que las tasas aumenten», apunta el director del distrito quien matiza que esas son sólo las previsiones.
«Tenemos que tener en cuenta de que se trata de un virus que oscila con forma de M. En verano hubo algunos picos, que se frenaron. A principios de octubre creció la tasa, pero la semana pasada bajó, por lo que, aunque es probable que con el frío haya muchos más casos, no se sabe con claridad», matiza.
Síntomas
De cómo se detectará la enfermedad, Sánchez es claro: Ni en el centro de salud se lo van a ratificar ni va a haber modo alguno de diferenciar el H1N1 de otro virus gripal sin hacer unos análisis que se restringen a casos graves. No obstante, para que se sospeche de gripe A, se deben presentar una serie de síntomas. El más común es el de la fiebre. En el 98% de los casos, la temperatura corporal sube por encima de los 38º centígrados. Le siguen el dolor de cabeza y de garganta, el malestar general y las molestias musculares. También pueden presentarse vómitos y dolores de estómago.
La duración de estos síntomas suele ser de 48 a 72 horas. Pasado este tiempo el malestar remite, aunque continúa la enfermedad. A las 96 horas desde que se enfermó, el paciente suele estar en perfecto estado, «puede que le quede alguna tosecilla, pero nada más», asevera el doctor.
Los casos graves, que los hay, son muy pocos. Tan sólo el 0,15% de los que enferman. Es un tercio menos de personas que a las que se les complica una gripe estacional. ¿Por qué tanto temor entonces?. En primer lugar, por la alarma creada por los primeros países en padecerla. Pero, sobre todo, por desconocimiento. «Una vez que vemos cómo el virus está actuando, disminuyen nuestros temores, aunque siempre hay que estar preparado», dice Eduardo Sánchez.
Hay temor también porque, al ser un virus nuevo, al menos en la sociedad actual (hubo epidemias en 1918, en 1957 y en 1969), es la primera vez que se le hace frente y, al no contar con antecedentes, se torna más contagioso. «Además, se temió que mutara con otros virus, o con el de la gripe aviar, aunque parece que esto está ya descartado casi por completo», explica Sánchez Arenas. Con argumentos sobre la mesa, el doctor quiere mandar un mensaje de tranquilidad a la población. «Es un virus que se combate con paracetamol o ibuprofeno, nada más», insiste. «Tan inofensivo en muchos de los casos que se suele confundir con un catarro habitual», continúa.
Si no hay complicaciones, se pasa con analgésicos, reposo y paciencia. En caso contrario, es el momento de administrar el Tamiflú, el antiviral que ayuda a inhibir la replicación del virus. No se le da a todo el mundo, dice Sánchez Arenas, porque es un fármaco que tiende a crear resistencia.
Es decir, que si se administrara al global de la población que sufre la gripe A, en algo más de un mes dejaría de ser efectivo, lo cual pondría en grave peligro la salud de ese porcentaje de población, generalmente con patologías previas, al que la gripe sí se le complica. Es el caso de una joven de 23 años ingresada en el Complejo Hospitalario de Jaén. Sus familiares aseguran que, salvo su retraso mental, la mujer no contaba con ninguna enfermedad anterior, algo que el Hospital tampoco desmiente. El virus la tiene ingresada en la Unidad de Cuidados Intensivos con un diagnóstico grave. Se teme lo peor.
Vacunas
En los centros sanitarios de la provincia se reúnen estos días para definir el calendario de vacunaciones. Primero habrá que consensuar la población de riesgo y el número de personas en las que está especialmente recomendada la vacunación. Después, establecer una fecha. Lo que sí está claro en principio son dos factores.
En primer lugar, que se pretende descartar a los mayores de 60 años de la población de riesgo. Se supone que al haber estado en contacto con este virus hasta en tres ocasiones (depende de la edad) en los que el virus ha afectado a la población española, en 1918, 1957 y 1969, tienen menos posibilidades de contagiarse.
Otra de los temas que también está decidido es que primero habrá que esperar a que terminen las vacunaciones de la gripe estacional antes de administrar las dosis de la gripe A. Según explica el director del Distrito Sanitario de Jaén, la campaña, adelantada este año por la amenaza del H1N1, está prácticamente finalizada. Se han vacunado aproximadamente el 85% de las personas en riesgo. El 15% restante se liquidará a lo largo de la próxima semana.
Este año, y a la espera de los resultados finales, se ha multiplicado el número de personas que han decidido vacunarse del virus de la gripe por temor a contagiarse y no saber detectar si estaban enfermos de uno u otro virus.

Un Saludo
C.Vera
Mis Historias y Poemas

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