Desde hace algunas semanas, muchas publicaciones en las redes sociales han señalado al Instituto de Virología de Wuhan como epicentro del brote de SARS-CoV-2, ya que sus miembros se encargaban de estudiar los coronavirus de los murciélagos. Muchos especulan que el nuevo coronavirus podría ser resultado de la bioingeniería aplicada en el laboratorio, o que incluso algún investigador se haya infectado al estar en contacto con algún murciélago infectado durante sus estudios, transmitiendo luego la enfermedad a otros.
La noticia empezó a comentarse aún más luego de que Tom Cotton, un senador estadounidense, comentara en Fox News que este laboratorio estaba “a unas pocas millas de distancia” de un mercado de mariscos al cual se vinculaban varios de los primeros casos detectados.
“No tenemos evidencia de que esta enfermedad se haya originado allí, pero debido a la duplicidad y la deshonestidad de China desde el principio, debemos al menos hacer la pregunta para ver qué dice la evidencia”, comentó Cotton a principios del mes de febrero. A ello agregó que el gobierno chino rechazó la oferta inicial de EE.UU. de enviar científicos al país asiático para investigar el brote.
No hay evidencia de vínculo entre el laboratorio y el brote
Aunque suene creíble desde cierto punto, los científicos de la institución aseguran que no existe vínculo alguno entre el actual brote y su laboratorio. Además, el Instituto de Virología de Wuhan ha destacado por sus altos niveles de bioseguridad, lo cual reduce las probabilidades de ello.
En el nuevo comunicado, los especialistas aseguran que científicos provenientes de diferentes países han analizado el genoma del SARS-CoV-2 y la conclusión es que el origen de este radica en la vida silvestre, tal como ha ocurrido con muchos otros patógenos emergentes. Esta afirmación es respaldada por las Academias Nacionales de Ciencia, Ingeniería y Medicina de EE. UU. y por diferentes comunidades científicas.
Difundir teorías sin buenos argumentos es irresponsable
En medio de emergencias sanitarias internacionales, difundir teorías sin evidencia certera es un acto irresponsable, sobre todo si se toman en cuenta la escasez de criterios de las personas en la selección de contenido en Internet.

abril 07, 2021


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